El Diario de Edoran, Parte 1

Seguramente la persona que lea esto piense que se trate de una obra de ficción, o un relato de algún loco que vio cosas en el lugar equivocado en la hora equivocada, y quien después decidiese dejar un recuerdo vago e incierto sobre un evento que nunca ocurrió. No soy quien para sostener que estas posibilidades puedan ser ciertas o falsas, pues solo cumplo el rol de retransmitir y recopilar el hallazgo de la forma más fidedigna posible.

Mi nombre es Lamuh y soy druida perteneciente al Circulo Cenarion desde hace un tiempo. Mi experiencia de batalla no es muy larga, eso lo tengo claro. Más bien mi habilidad se da en el estudio y la investigación, y en compartir los resultados de éstas en la sociedad. Antes de ir a la guerra de las Tierras de Fuego, Tholo, quien en su época fue mi protector y tutor, me llevaba a recorrer los altos y frondosos pastos del norte de Vallefresno para recoger muestras y llevarlas a estudiar en pasajes perdidos dentro del Claro de la Luna. Ahora, todo lo que veo es polvo y fuego, siguiendo a mi tutor en esfuerzos no escatimados por entender esta tierra un poco mejor.

Desde la caída del Señor del Fuego en Sulfuron que nosotros, los Vengadores de Hyjal, hemos estado dedicados a limpiar este lugar de los últimos ataques de las criaturas de fuego. Algunos elementales con cierto poder sobre otros fueron capaces de tomar algunos grupos y llevarlos en ataques suicidas contra nosotros. Aún después de haber acabado nuestro cometido, los nuestros siguen cayendo y seguirán hasta que el reino se aplaque y pueda controlar su ira. Tholo y yo hemos estado buscando pistas en el suelo y en los “cuerpos” de los elementales para tratar de encontrar una forma de frenarlos de formas más eficientes, y fue en ese trayecto que me encontré con este relato. Era un libro pequeño a mis manos, quemado y destrozado en ciertas partes aunque aún legible en su mayoría. Estaba cubierto en una especie de cuero entintado en azul, pero eso no es lo más importante

Cuando hallé este libro, nuestras fuerzas se debilitaban en ambos frentes debido al asedio constante del elemento de fuego, y los ánimos caían rápidamente debido al desgaste. La historia llegó a sus oídos, y lo que ellos pudieron escuchar fue suficiente para mantenerlos en pie hasta ahora que incluso planeamos nuestra salida de este lugar.

Para respetar la memoria del dueño de este libro y la historia que se describe en él, me gustaría hacer una transcripción de todo lo que queda legible y se pueda rescatar, que sirva para entender lo que sucedió en ese infierno. Muchas partes se han perdido por la agresión del ambiente e incluso algún eventual combate, y la quema de la parte frontal del libro se llevó una buena parte de la información que podríamos haber usado para dar con esa persona. Desconozco si el autor aún vive, pero si aún está con nosotros y llega a ver este trabajo recopilatorio, le pido que me busque para terminar de escribir la historia de esta única persona que pasó por horribles torturas en pos de su único objetivo.

Defender su tierra y a su familia.

Lamuh
Druida y Recopilador del Circulo Cenarion

Separador
 

Día 327 después de la muerte de Arthas

Tierras del Torneo Argenta

Hoy nuestro Alto Señor Tirion Vadín nos envió al último viaje de reconocimiento a las fronteras de Corona de Hielo. Viajamos ligeros, pues solo necesitábamos observar el comportamiento de los no-muertos en los lugares más alejados de los antiguos dominios del Rey Exánime. Antes de la muerte de Arthas no enviaban a los pajes como yo en esas misiones pues el peligro de morir era muy grande, aunque muchos de nosotros solíamos colarnos con los soldados solo para ver la acción y volvíamos bien.

Fue algo aburrido tener que limitarse a ver de lejos y no tener mucho que hacer más que sentarse y cocinar para los vigilantes. Los no-muertos tampoco permiten que haya mucha acción. Desde que murió Arthas que las que antes eran oleadas continuas atacando nuestras puertas se convirtieran en uno o dos infelices que vagaron demasiado lejos. Por eso las espadas y los escudos de a poco se fueron oxidando. Claro, todo esto significaba que teníamos paz al fin, pero esperaba que nuestro Señor nos ordenara dar paz a las criaturas en lugar de mantenerlas en su lugar. Quizás tampoco vale la pena y eventualmente van a caer por la acción de la naturaleza y el tiempo, y luego tendremos que volver para asegurarnos que la tierra esté completamente limpia del la corrupción del Azote.

Llegamos allí después de cuatro horas de galope rápido, pero el apuro era solo para que las bestias no pasaran frío. No vimos problemas en el camino aparte de lo inestable de las bajadas por el hielo y la escarcha que aquí son naturales. Al llegar armamos el campamento, y desde ahí solo tuvimos que sentarnos a observar.

(Nota del recopilador: Lo que sigue a continuación corresponde a una parte dañada del libro, aunque considerando  algunas palabras y frases que se mantuvieron intactas pese a la quema sugieren que el autor estaba bastante acostumbrado a acompañar a sus antiguos señores a la batalla. Al parecer el autor también tenía cierta fijación con el combate, llegando a añorarlo en ciertas ocasiones. Luego de esto no hay nada más legible del relato.)

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Día 427 después de la caída de Arthas

Dia3 después de la Gran Devastación

Tierras del Torneo Argenta

Todos despertamos de un golpe por el movimiento. Fue repentino, y el sonido de la tierra era como un rugido profundo desde la profundidad. No nos podíamos levantar para salir de los aposentos porque el movimiento nos tiraba al piso. Tuve que permanecer sentado junto a un mueble hasta que se detuvo tras casi media hora. Cuando logramos ya salir, no podíamos creer lo que sucedía. Las alas oeste y este de la arena del Torneo estaban en el suelo, y los pocos animales que no habían muerto aplastados por los escombros o que no habían caído por el barranco del norte por salir corriendo a ciegas estaban por todos lados y nos tomó un buen par de días controlarlos a todos.

Lo más horrible fue lo que le sucedía al mundo en sí, y lo que observamos entre el movimiento. Las montañas visibles desde donde estábamos bailaban como si no pesaran nada, se veían como si alguien las empujara desde abajo. El cielo no era opaco y nebuloso como era usual, sino que tenía el color del fuego que se hacía más intenso desde el sur. El mar hacia el norte cubrió entera la isla del Desembarque de Hrothgar y se tragó varias de las embarcaciones viejas que estaban encalladas. Hubo un momento en que el movimiento fue más fuerte y nos botó a muchos al suelo, y fue ahí donde lo vimos.

Los que los conocían lo describieron de inmediato como un dragón, pero según lo que se comentó al día siguiente nunca habían visto uno de ese tamaño. Los que sobrevivieron al desastre en Angrathar vieron como un inmenso dragón rojo limpió el lugar, pero el que nos sobrevoló era fácilmente tres o cuatro veces su tamaño. Detrás de él dejaba una estela de fuego que cubría los cielos completamente, y al parecer el terremoto se hacía más potente por donde él pasaba. Era negro como la noche, y de su pecho saltaban cúmulos de magma que dejaron algunos agujeros en los cerros del oeste del Torneo. Los que lograron ponerle atención enloquecieron al punto que hubo que dormirlos, porque decían que hablaba sobre el fin del mundo sin parar y nos ponían a todos más nerviosos.

Luego que el dragón volara sobre nosotros esperamos donde estábamos a que el movimiento se estabilizara para empezar a trabajar en rescatar a los que estaban heridos de alguna forma, así como para rescatar a las bestias que se habían arrancado. Mandamos exploradores en grifos a los distintos frentes, y la información que trajeron de vuelta hablaba de cosas más horribles de las que nosotros vimos. Los magos del Torneo trataron en vano de generar portales para poder ir a otros lugares en el mundo, pues se cerraban o se volvían muy inestables. Dos magos fueron absorbidos por portales inestables y de ellos solo quedó algo de cabello.

Los pajes y los encargados de los animales logramos reunirnos en las carpas. Dannen, Heda y Theria estaban muy asustados y la cocinera tuvo que abrazarlos para que dejaran de llorar. Yo también estaba muy asustado pero quería ver también ver lo que pasaba afuera. No me dejaron salir pues era muy peligroso y no era necesario arriesgar vidas. Cuando el suelo dejó de moverse salimos y todos los que tenían las tareas que mencioné arriba se fueron, mientras que nosotros limpiábamos lo más que podíamos y atendíamos a los heridos con comida y abrigo. Eso nos tomó todo el día de anteayer.

Cuando los exploradores volvieron ayer, nos contaron que los vigías de los frentes más sureños tanto de la Alianza como de la Horda lograron sentir el movimiento primero, y cuando miraron al sur lograron ver la explosión. No todo el Mare Magnum está explorado, por lo que supusieron que sucedió en La Vorágine por la distancia. Muchas de las costas se abrieron y el mar las había inundado por completo. Parte de las edificaciones titánicas de Ulduar cayeron al mar. La tierra se abrió al este de  Gundrak y la lava salía desde la tierra como sangre saliendo de una herida. En Dalaran lograron ser simples espectadores de todo lo que sucedía, pero eso no les quitó el miedo a que la ciudad cayera de repente. Los del Kirin Tor trataron de abrir alguna vía arcana de comunicación, pero muchos de los magos que ellos conocían estaban muertos mientras que otros al parecer se habían ido en guerra, quien sabe con quién o qué.

Nos dejaron salir luego de comer en la mañana para que continuáramos atendiendo a los heridos, esta vez en los edificios estaban repletos de gente de todas las razas y culturas. Entre medio de cocinar para los enfermos, los guardias y los albañiles logramos sacar un par de piezas de pan para nosotros cinco, y con eso pasamos el hambre del día. No es que nos alimenten mal, pero la comida empezó a escasear al segundo día.

 

Hoy también logramos levantar algunos de los otros edificios que se cayeron simplemente porque estaban montados y cualquier movimiento fuerte los podría derrumbar, aunque desde que llegamos que no tuvimos ningún movimiento así. Dentro de lo que pude rescatar de mis pertenencias estaba este diario, y unos pendientes que mis padres en Ventormenta me regalaron antes de yo ofrecerme para estar como parte del Torneo. Las noticias grandes llegaron unas horas después, aunque creo que hasta ahora que escribo esto nos llegan novedades porque veo a muchos jinetes desmontar y correr a la carpa principal.

Nos contaron que el dragón al parecer no solo se vio aquí sino que pasó por todo el mundo, y había causado que muchos lugares se inundaran ya sea por el paso del agua o por la lava de las erupciones. Describían que podían ver elementales asesinando gente y animales sin control de una forma más frecuente a lo que podíamos ver hace un par de meses, cuando pensábamos que era algún movimiento de elementales desde Conquista del Invierno. El poder del dragón al parecer era inmenso también porque con una sola bola de fuego logró derretir y lanzar al mar la zona entera del Parque en la capital. Ruego porque ninguno de mis amigos del orfanato no haya estado ahí…

Hoy también hemos visto llegar a muchos aventureros del mundo que hace tiempo no habíamos visto, y que se mantuvieron en los frentes cuando realizamos la invasión final a la Ciudadela de Corona de Hielo. Muchos de ellos llegaron por noticias, mientras que otros llegaron para honrar el aprendizaje y se quedaron por un tiempo ayudando en las tareas de reconstrucción. Algunos otros dejaban sus monturas y equipajes pesados y partían a limpiar a los no-muertos de forma que ningún miembro de la Cruzada tuviese que arriesgar más de la cuenta.

Ojalá que las noticias desde aquí en adelante no sean tan malas, pero tampoco contaría con ello.

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Día 465 después de la caída de Arthas

Dia 41 después de la Gran Devastación

Tierras del Torneo Argenta

El Señor Vadín vino con las últimas cargas de provisiones para los que permanecían voluntariamente para quedarse a cargo de la Cruzada en las Tierras del Torneo, mientras que el resto de la Cruzada se organizaba para moverse definitivamente a las Tierras Plagadas al este de Lordaeron. La Devastación, como la conocimos unos días después de los grandes movimientos, había hecho más estragos y cambios en el mundo de los que habíamos podido imaginar, y necesitaban gente que pudiese ayudar a sanar el mundo. Supimos que el joven Thrall se retiró hace un par de meses del trono de Orgrimmar para unirse al Anillo de la Tierra, y que tanto ellos como el Circulo de Cenarion buscaban personas hábiles para poder asegurar la sanación de distintos lugares en el mundo. Nosotros no habíamos querido tocar aún las Tierras Plagadas debido al conflicto de las facciones, pero al parecer ya podíamos iniciar en algún punto.

Nos iban a designar al sur de la Capilla de la Esperanza de la Luz, donde ojalá se puedan mover bastantes brazos y espaldas fuertes para reconstruir y fortificar. Los no-muertos aún eran contenidos a raya por la Cruzada, así que nuestra labor era básicamente proteger a los chamanes y druidas tanto de los ataques de los no-muertos como de alguna emboscada de la Alianza o la Horda que nos pudiese perjudicar, aunque cualquiera que vistiese los colores de la Cruzada tiene fuero dentro de esos conflictos.

Por fortuna, los magos hace un tiempo eran capaces de estabilizar los portales y eso nos daría una llegada rápida y segura al lugar. De otra forma hubiésemos tenido que viajar en barco o en las naves voladoras que aún cuidaban el Glaciar, y la peligrosidad de los mares junto con ese dragón demente que se hace llamar Alamuerte no daban mucho augurio.

(Nota del recopilador: esta parte sufrió muchos daños por el fuego y la mayoría del texto es ilegible. Algunas palabras sueltas dejan ver los planes de la Cruzada con nuestros compañeros druidas para hacer crecer la vegetación nuevamente en el norte de Lordaeron, y se llena un poco con los datos técnicos del viaje en sí, y como los magos lograron estabilizar sus portales. Queda una última frase legible en la hoja, que es la que pongo a continuación)

Solo espero que podamos cumplir bien nuestras labores y dar un poco de alivio al mundo, aunque también agradecería ver un poco de acción.

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Día 489 después de la caída de Arthas

Dia 65 después de la Gran Devastación

Capilla de la Esperanza de la Luz

No se si soy el único que ve las cosas así, pero todo esto es aburrido. No hago más que cocinar sopas para los guardias y meter caballos en sus establos. Día a día veo que salen dos o tres guerreros a aquietar algunos no-muertos, a menos que venga alguien de afuera a hacerlo, y eso si ha sucedido de forma muy frecuente. Muchos aventureros y reconocidos héroes del mundo se han movido por todos lados y han ayudado a limpiar donde es necesario, y varios de ellos se fueron a los lugares más peligrosos, donde realmente se necesita ayuda. A veces pienso que estar aquí es una pérdida de tiempo.

(Nota del recopilador: Hay unos garabatos y unos dibujos luego de este párrafo. Quizás el autor estaba en un establo o un lugar con bestias porque hay unos dibujos algo infantiles de caballos y mulas. El relato continúa en la página siguiente.)

Vengo de escuchar una conversación entre uno de los comandantes y una delegación de taurens y elfos de la noche. Algunos de ellos vinieron con nosotros inicialmente pero muchos de los que estuvieron aquí se fueron a Kalimdor. No tengo mucha idea de lo que ellos debían haber. El asunto de la visita era para reclutar brazos y piernas hábiles para asistir en la guerra que se desarrollaba en el oeste. Voy a hacer todo lo posible para convencer a los comandantes de dejarme ir hacia allá. Prefiero cocinar en una guerra real que donde se recogen margaritas.

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Día 492 después de la caída de Arthas

Dia 68 después de la Gran Devastación

Capilla de la Esperanza de la Luz

Tuve que molestar durante todo el día de anteayer y ayer a los comandantes para que me dejaran viajar a Kalimdor y no me han dejado porque soy muy joven y no quieren que yo vea ciertas cosas. Tremenda cosa, como si no hubiese visto nunca nada. Se les olvida que he estado en la Cruzada por más tiempo que incluso algunos de los que ahora son importantes campeones de nuestra facción.

Tengo un plan. Mañana vienen a buscar a los que sí accedieron a ir y sé que tendrán que abrir un portal nuevamente para no tener que pasar por la Vorágine, pero solo dejarán pasar a los que estén en la lista. El comandante ya no me dejó, así que voy a tener que entrar a la mala al cuartel, buscar los documentos y escribir mi nombre en algún lugar de la lista. Sé como hacer la letra del comandante porque trabajé de secretario para él cuando estábamos en Rasganorte, así que debería ser bastante fácil. Además, le dije al maestro cocinero que hoy cerraría yo la cocina, así que tengo las llaves.

Entraré apenas anochezca.

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Dia 73 después de la Gran Devastación

Cuarteles de Nordrassil

Kalimdor no es como lo imaginé. Pensaba que era un lugar lleno de bosques, frescura, vida y paz, pero lo que me encontré fue muy diferente. La belleza de este lugar ha sido interrumpida por la Devastación, y la guerra contra un nuevo enemigo. Un culto llamado “Martillo Crepuscular” que, junto al combate, está en la boca y mentes de todos.

Durante estos cinco días me han enviado con distintos guerreros a combatir a un enemigo del que nunca había escuchado: la tierra misma que se levantaba en fuego para acabar con los árboles y la vida que existía alrededor de ellos. Mi entrenamiento demanda que acompañe a los combatientes hasta cierto punto donde sea seguro, y luego ellos irían a combatir junto con otros. Hay muchos niños que, como yo, han visto caer desmembrados o quemados a muchos de ellos. Los guerreros que han tenido más suerte han muerto a causa de los elementales (creo que así los llaman), porque no puedo imaginar continuar viviendo con semejantes cicatrices de guerra en el cuerpo.

No todo es malo, sin embargo. Escuché que habíamos ganado terreno directamente al oeste de Nordrassil que había sido ocupado lentamente por el culto, y las fuerzas de los druidas de Hyjal junto con los aventureros del mundo estarían a poco tiempo de ocupar un lugar llamado “Santuario de Malorne”, que al parecer es clave en el conflicto y que permitiría establecer un punto de avanzada fuerte contra los elementales y el culto.

Es extraño como, pese a que he visto tanto combate en el pasado, la guerra me de náuseas. Creo que el tiempo después de la caída de Arthas me hizo débil a ver ciertas cosas. Sin embargo, la emoción de ver el combate crece cada día me permite levantarme en la mañana, al contrario de mis compañeros que ya lloran queriendo volver a sus casas. Junto con eso, he conocido a grandes héroes y grandes figuras de la historia del mundo. El maestro Tempestira, que conjuró el hechizo que acabó con la invasión de la Legión hace muchos años atrás, está también. Me han dicho que en el cuartel principal se encuentra una dama llamada Ysera, de la cual he escuchado muy poco antes. Recuerdo que ella era la hermana del inmenso dragón que limpió Angrathar cuando Arthas estaba aún vivo. Quizás ella es lo que llaman un “dragón aspecto”. No conozco mucho de esas historias, pero sé que ella es alguien de poder.

Mañana debo despertar temprano. No solo porque el bosque sea incómodo, sino porque también vamos a combatir al amanecer. Tendré cuidado.

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Dia 78 después de la Gran Devastación

Santuario de Aessina, Hyjal

Lo que sucedió anoche aún me tiene con la boca abierta.

De a poco hemos podido controlar el lado oeste de Nordrassil, y nos hemos estado abriendo camino hacia el sur. Sin embargo, la pelea ha sido muy difícil, y hemos estado atrincherados en un lugar llamado “Santuario de Aessina”. Los elementales buscan quemar nuevamente todo el bosque desde el suroeste, y muchos de los nuestros han caído en batalla o han perdido parte de sí en el combate. El temple de los guerreros es increíble. Gente que hace unos días había perdido un brazo o una pierna se las ingeniaban para volver al combate para buscar venganza o utilidad. Muchos mueren de formas horrendas, pero también se llevan varios enemigos con ellos. Es justo, pues la ira del enemigo se acrecentó después del duro golpe que los poderes de este lugar dieron a los elementales que quemaban las fronteras del Santuario.

No conozco bien los conjuros y las costumbres de los elfos de la noche, pero sé que, junto con Ysera, están conectados con una divinidad llamada Elune, y hay una serie de relaciones entre las cosas que están en Hyjal, los elfos, Ysera y esa diosa. Tendré que investigar más sobre todo esto, porque lo que vi anoche fue fascinante.

Estábamos en un monte llamado Shan’dah, que es estratégicamente importante pues permite ver una buena parte de lo que sucede en la zona que nosotros queríamos ocupar. Muchos murieron tomándola, pero durante el día pudimos asegurar el terreno y montar un campamento base. Durante la tarde, vimos llegar a una cantidad importante de elfos con nosotros. Vimos desde las alturas que cientos de guerreros se dirigían por el norte al Santuario donde estamos ahora, muchos de ellos montados en unos tigres inmensos y resplandecientes. Mientras que los aventureros del mundo también estaban en estos tigres, quienes los montaban en su gran mayoría eran mujeres elfas, armadas con arcos, lanzas y cuchillas de estrella. Lograron hacer retroceder al enemigo que se acercaba peligrosamente al Santuario quemando completamente el bosque detrás de ellos. Vimos como muchas de ellas caían también, pero la gracia de su lucha hacía que el enemigo encestara golpes de gracia en sus propios compañeros, para luego ellos morir también. El número no superaba la maestría.

Mientras nosotros observábamos, el viento se hizo muy fuerte, y sentimos como si algo inmenso cayese detrás de nosotros. Era un dragón verde, radiante e inmenso. Donde pisaba, crecía el pasto nuevamente pese a que era roca sólida. Extendió las alas, y la gigantesca criatura se redujo a una forma élfica bella y poderosa.

Era Ysera, la Durmiente.

Una vez más, desconozco los conjuros de los elfos, así que no se a ciencia cierta de lo que se trató la canción. Ysera caminó entre nosotros, y se ubicó mirando hacia el Santuario, y de su boca salieron las siguientes palabras, entonadas en una dulce pero imponente melodía:

Alu’dorah Nordrassil,  Zin-Azshara’ni…

Quel’dorei ni Nordrassil!

Elläh Elune dal’tore, Elune adore!

Los que se dieron la vuelta vieron como una de las dos Lunas de Azeroth se erguía sobre el Gran Árbol Nordrassil, y las luces que pasaban entre las hojas del árbol se reflejaban en el aspecto dragón.

Silencio.

De repente, se escuchó un murmuro. Me contaron después que fue el sonido de la madera viviente, y haciendo relaciones probablemente era el Gran Árbol respondiendo a la melodía. O a un conjuro. Sin embargo, no solo respondió con sonidos.El suelo comenzó a moverse. El movimiento tiró a muchos hacia el suelo, y a medida que el resplandor era más brillante, los temblores se hacían más intensos. Fue entonces cuando empezó lo inimaginable.

Las raíces del Gran Árbol salían en furia alrededor de nosotros, el Santuario, y nuestros enemigos. Donde salían, el pasto y las flores se expandían, y cuando volvían a la tierra se aseguraban de llevarse algún elemental o algún miembro del culto, lo cual no sucedió pocas veces. Entre eso, la dama Ysera siguió la melodía:

Hyjal-zin!

Yo alcancé a ver una explosión debajo de nosotros, en el Santuario. No solo fue una explosión de luz, sino también de vegetación. Donde hubo cenizas el pasto, los árboles, las flores, los animales y todo lo que estaba vivo tomó su lugar. Era como si la naturaleza misma se vengara de las torturas que había sufrido desde la Gran Devastación. Al parecer eso vigorizó a las elfas que combatían en la frontera del Santuario, pues ya no solo era la voz de Ysera, sino un coro que movía la tierra bajo los pies y los corazones dentro de nosotros.

Quel’dorei-oh’zin, Seh’Elune!

Zin-Azshara’deh, Zin-Shal’adore!

Hyjalzin!

Muchos de los guerreros, energizados por la oración, descendieron a luchar con las elfas. La luz de la Luna ahora emanaba de todas partes, y hacía retroceder y caer al enemigo como si fueran moscas abalanzándose sobre el filo de una espada recién forjada. La flecha, el filo de la hoja y los encantamientos de los Defensores de Hyjal permitieron que el Santuario de Aessina quedara bajo nuestro control.

Éramos pocos los que quedamos en el monte junto con Ysera luego que los guerreros bajasen a ayudar a las elfas. Mientras cuidábamos las pertenencias de nuestros patrones, la forma de un ave descendió junto con el aspecto dragón, para luego convertirse en el mismo Señor Tempestira. Hablaron en élfico, por lo que no entendí mucho, pero uno de mis compañeros pajes me dijo que él fue a decirle que en lugar de solo actuar como defensores, ahora tomarían un papel más agresivo.

Le dijo que la verdadera guerra había iniciado.

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Dia 86 después de la Gran Devastación

Nordrassil

Hoy dimos entierro a mi último patrón. Era un enano reconocido en la Cruzada, que había combatido en Angrathar. La Luz permitió que la infección de la plaga lo dejara y eso ya era un gran honor y una muy buena suerte, pues muchas veces la plaga era más fuerte que la Luz y hacía que nuestras fuerzas se unieran a las hordas del Rey Exánime. Cuando invadimos la Ciudadela de Corona de Hielo, tuvo la mala fortuna quedar manco, pero nos salvó a muchos de una muerte segura. El tipo era devoto al punto de amarrarse una maza a lo poco que le quedaba de brazo, y con eso vino a combatir. Lo mató una criatura a la que llaman “Caminante del Fuego”, un nuevo enemigo que empezó a aparecer desde hace muy poco y que confirmó que hay otro ser maligno detrás de todo esto. Estoy seguro que lo vamos a recordar hasta el día en que la memoria nos abandone a todos.

Lo importante de esta muerte fue confirmar la existencia de un poder mayor detrás de las líneas del culto que debíamos enfrentar si queríamos salvar Hyjal. Mi patrón al parecer dio muerte a un par de ellos, pero el número fue lo que lo sobrepasó. El cuerpo llegó quemado casi en su totalidad, por lo que asumimos que esas criaturas son las responsables de quemar el bosque y mantener el frente de fuego al este del Santuario de Malorne.

Creo que por el momento me tendré que quedar en Nordrassil ayudando a los heridos y cocinando, porque los druidas están muy atentos a las fuerzas que tenemos y no quieren pérdidas innecesarias. Me gustará mucho ver el combate, pero también soy cuerdo así que no voy a buscar una forma de escaparme como lo hacía antes en el Torneo.

Hace unos momentos vi llegar a un grupo de combatientes que venían desde el mismo frente de batalla. Vestían armaduras y ropas de formas muy diferentes a lo que se puede ver normalmente en las fuerzas de la Alianza: los colores de los elfos de la noche. Logré escuchar que ellos habían logrado adentrarse dentro de una de las grandes fortificaciones del Culto Crepuscular y que habían perdido a algunos de su grupo. Pese a eso, tenían aún la fortaleza para venir a defender el Árbol.

Una cazadora estaba especialmente atenta al lugar, y miraba hacia todos lados como tratando de reconocer cada centímetro. No había sorpresa en sus ojos ni en sus gestos, por lo que asumí que ella ya había estado aquí, de alguna forma.

(Nota del recopilador: Desde aquí en adelante, varias páginas fueron arrancadas o quemadas, dejando gran parte de la historia en el enigma. Puedo suponer que se trata de nuestro avance hacia el Santuario de Malorne pues hay un par de indicios de movimientos estratégicos no muy detallados. Voy a adelantar a la página más legible del diario.)

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Dia214 después de la Gran Devastación

Nordrassil

Ayer hubo mucho movimiento por la apertura del Portal. Algunos de los que llegaron nos dijeron que estuviéramos preparados porque iban a necesitar gente para hacerse cargo de algunas tareas, pero que sólo se iban a llevar a los más experimentados  pues el territorio es muy hostil. No sé que me vieron en la cara cuando dijeron eso, pero los otros niños que estaban conmigo me miraron con miedo. Al menos eso creo.

En la tarde de hoy llegaron muchos heridos de gravedad a los que tuvimos que atender, la mayoría con graves quemaduras en las extremidades. Algunos de ellos habían perdido partes, y los que no las iban a perder de todas formas. Es muy difícil tener un brazo o una pierna completamente calcinada y dejarla sanar. Nuestra comida caliente era como un refresco para ellos, y bebían las sopas como si fuese simple agua. Nos decían que es como estar en el infierno mismo. Hay fuego y magma por todos lados, junto con nuestros enemigos y los traidores.

No todo fue malo, al parecer. Muchos de ellos se sentían inspirados después de ver a dos guerreras elfas matar a más de una docena de ellos en un arranque de furia y lanzarse tras las líneas enemigas como diciéndo “Estamos aquí, y los enfrentaremos en guerra”. Quizás más guerreros y aventureros se atrevan a venir para defender el frente con esta historia, así que tendremos que ir a ordenar más espacios y aposentos para poder recibirlos.

Espero poder conocerlas. Deben tener historias espectaculares que compartir.

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Dia 242 después de la Gran Devastación

Barricada de Malfurion, Tierras de Fuego

De verdad es el infierno.

Hace un par de semanas nos mandaron a buscar a Nordrassil para dar ayuda médica y alimenticia en las Tierras de Fuego. Muchos de los otros niños estaban ya aterrados después de atender a los heridos, y bastó con que los nombraran para que se volvieran locos en pánico y llanto. Los druidas no son de la clase que hacen sufrir a los que ya tienen sufrimiento encima y decidieron tomar voluntarios primero. Fui uno de los pocos en ponerme de pie y ofrecerme. Es lo bueno de tener 13 años y haber servido en otras guerras: uno sabe a lo que va y lo que va a ver.

Creo aún tener las quemaduras del momento en que crucé el Portal. El solo hecho de entrar ya te deja resentido, y lo único que quieres es agua para poder aliviar las quemaduras. Por suerte, los druidas habían logrado avanzar, creando un frente que ya era bastante seguro y amplio. No se con que clase de magia o conjuros lo hicieron, pero hicieron crecer un árbol en el área rodeado de vegetación. Hasta una fuente con agua y árboles frutales había para que los que lo necesitaran pudiesen usarlos. El terreno es muy hostil de todas formas, y tienen que estar diariamente manteniéndolo todo para que no se queme por el calor mismo de la tierra.

Los enemigos vienen a nuestras fronteras sin parar, aún después de haber ganado terreno y liberado algunos frentes importantes. He logrado escuchar que abren portales desde otro lugar al cual aún no podemos acceder aún, y pese a los intentos de los aventureros del mundo las entradas vuelven a aparecer al día siguiente. Ahora, junto a todas las criaturas elementales que ya conocíamos, hay un nuevo enemigo que nos ha traicionado.

Yo no estuve presente en ese momento, pero desde hace un tiempo que he venido escuchando varios nombres, como el de un tal “Fandral Corzocelada”. Según recuerdo él fue por mucho tiempo el líder de Darnassus y luego algo sucedió que tuvieron que encarcelarlo. Al parecer él y muchos otros druidas se han aliado con el señor elemental Ragnaros, responsable de todo el asedio que aún continúa en Hyjal, y han formado una nueva legión llamada “Druidas de la Flama”. Es triste ver como bajo los arcos y escudos de nuestras fuerzas mueren aquellos que eran leales a nuestra causa y fueron seducidos por ese poder.

Dentro de todo lo malo hay ciertas cosas buenas aquí. Por ser uno de los más experimentados me han dejado como paje de un grupo de aventureros, entre los cuales está la cazadora de quien muchos hablaron por un buen tiempo. He logrado acercarme a ella para preguntarle por sus experiencias en batalla y sus historias, y he aprendido mucho de lo que ha pasado desde la Devastación. Me ha contado que vio como la Devastación de hace unos meses destruyó su hogar al sur de Darnassus, llevándose las vidas de los pocos amigos y familiares lejanos que le quedaban. Me habló de las atrocidades que el Culto Crepuscular estaba realizando, y como ella y otros aventureros lograron con esfuerzos sobrehumanos derribar algunos de los bastiones del enemigo.

Ella es una elfa alta y preciosa sin duda, pese a que sus facciones pocas veces den espacio a una sonrisa. Lleva el pelo blanco y largo hasta los hombros, amarrado de forma simple con un cordel, y su piel clara se diferencia enormemente de las otras de su raza. Sus ojos son de un muy poco común color dorado (“Herencia de mi padre” dice ella), y pese a un par de pequeñas cicatrices tiene la piel lisa, casi perfecta. Ella misma manufacturó parte de su púrpura armadura de la piel y escamas de los dragones crepusculares a los que ha dado muerte, pero manteniendo las formas, colores y figuras culturales de los elfos. Siempre va acompañada de un oso al que todos llaman “Mokazin” (aunque ella prefiere llamarlo por su nombre darnassiano, Mor’kondil).

Siempre junto a ella, mi nueva patrona: otra elfa de similar estatura y piel, ojos blancos y brillantes como la luna misma, notoriamente experimentada en batalla por las marcas en su rostro y brazos, vistiendo una espectacular armadura plateada cubierta por sus extensos cabellos azulados y montada en una de las monturas más hermosas que se puedan ver. Es un hipogrifo muy diferente a lo que se ve comúnmente: las plumas plateadas brillan en todo el cuerpo del animal. Sus alas largas y su postura dominante dan fe del poderío que ha desarrollado durante los años de vida, y la energía que proyecta con su presencia es quizás la razón por la que ésta es una de las pocas monturas que he visto despegar en este aire hostil. Aryento es el nombre, y le perteneció a su madre, una capitana de las fuerzas de los elfos de Hyjal que falleció tiempo después de haber servido en la guerra contra la Legión Ardiente hace unos años. La muerte la encontró en el campo de batalla contra los orcos hace años y el hipogrifo fue su herencia.

Ambas me han hablado mucho de su conexión con las bestias, sobre como han estado siempre juntas, una para la otra. Me contaron como la madre las cuidó juntas como si fueran hermanas, cumpliendo el deseo del elfo al que la cazadora llamó por un tiempo “padre”. Me hablaron sobre como el oso que iba con Perle a todos lados estuvo al borde de la muerte en la invasión de la Legión hace unos años, y que junto a él habían viajado a los lugares más inimaginables para mantener la paz en el nombre de la Alianza. Ilya me dijo de cómo el hipogrifo que heredó de su madre le dio el regalo de la libertad… de sentir “que el cielo no es una muralla sino un punto infinito en el cual no había más que la tranquilidad y la quietud”.

Este lugar es horrible, pero ahora me consuela el hecho que a ellas le gusta lo que le cocino.

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Dia 245 después de la Gran Devastación

Barricada de Malfurion, Tierras de Fuego

Hemos ganado bastante terreno en los últimos días, gracias a la acción conjunta de los druidas y los aventureros. Logramos liberar un frente que nos va a permitir acercarnos al lugar donde se  amasan las fuerzas más importantes de Ragnaros en este lugar, y es posible que incluso logremos encontrar un portal activo que permita llevar la guerra hacia las propias tierras del Señor del Fuego.

Ha habido mucha discusión sobre cual sería el destino de nosotros si se llegara a tener esa oportunidad: si nos quedaríamos sirviendo en el frente para ayudar a las tropas o si enviarían a algunos para acompañar a los que decidieran entrar en esas tierras y asistirlos de forma médica. Yo aún no sé cual podría escoger. Es decir, me encanta ver la acción de la batalla, pero tanto mi vida como la de los otros niños ha estado en juego más de un par de veces por la ineficacia de nuestros patrones.

Otros patrones, sin embargo, se han preocupado mucho de nosotros. La cazadora y la sargento siempre me mantienen a salvo y tienen siempre en mente tanto a sus bestias como a sus acompañantes. Justamente ayer tuvimos que hacer un recorrido de vigía rutinaria al noroeste de nuestra base. Ellas y su escuadrón podrían habernos dejado morir en la emboscada que nos hicieron los Caminantes, pero en lugar de eso la dama Ilya mandó a tres de los aventureros a llevarnos a un sitio seguro mientras ellos se encargaban de cubrirnos. Luego de eso todos regresaron a salvo, con las cabezas y armas de los asaltantes en sus bolsas y nuestras pertenencias en las manos. Ese mismo día vino junto con todos los otros pajes y nos enseñó un poco de darnassiano. Fue suficiente para aprender a saludar y hacer reverencias, pero fue agradable tener un momento diferente aquí donde se ve solo sangre y ceniza.

Espero que el destino de ellas no sea morir bajo una lanza como mis antiguos patrones…

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Dia 251 después de la Gran Devastación

Santuario de Malorne

He visto muchas cosas desde que llegamos a las Tierras de Fuego, pero hoy ocurrió uno de los hechos que oscurecieron nuestro temple en el campo de batalla. Espero tener tiempo para contar la historia ahora, pues en unas horas nos vendrán a buscar para movernos dentro de los dominios de Ragnaros y debemos re-abastecernos de comida, medicinas e ítems de primeros auxilios, junto con permitirnos tomar un descanso en un lugar relativamente agradable y seguro.

Hoy la dama Ilya, Perle y los demás miembros del escuadrón encontraron y aseguraron un pasaje que rodeaba una buena parte del campo donde se asientan las fuerzas de Ragnaros, y que dirigía muy cerca de donde estimábamos que podría estar aquél quien fuese la cabeza de todo el asedio. Matándolo, derribábamos el orden y sería más sencillo tener controlado el frente. Sin embargo, no sabíamos quien era ni cual era su poder real pues solo habíamos podido escuchar sus amenazas a lo lejos. Al menos la voz era profunda y lenta, y dejaba a mi imaginación al menos a una criatura inmensa.

El camino fue fácil de limpiar. Había pocas criaturas guardándolo y un par de druidas de la flama quisieron escapar para dar aviso pero Perle y otros dos arqueros lograron ensartar flechas en sus cuellos y nucas. Luego de eso fue caminar y escalar con cuidado hasta llegar a una gran planicie desocupada, bordeada a lo lejos por un alto y macizo portal. Era lo suficientemente alto y ancho como para hacer pasar el ya retirado Rompecielos por él y aun así sobraba espacio. No confiaron mucho de la soledad del lugar y se dispusieron de inmediato como presas de una trampa si no actuaban de inmediato.

Perle y los otros arqueros llamaron por un silbido a sus monturas, y luego de un par de minutos llegaron volando bajo para no llamar la atención. Las acompañaron druidas convertidos en aves. Los cazadores subieron a sus monturas y despegaron rápidamente para vigilar desde el aire. Mi patrona y los demás se quedaron en tierra y empezaron a avanzar lentamente, cubriéndose las espaldas uno al otro.

El sonido agudo de las flechas no se hizo esperar. Bastó para que todos se movieran tan solo un poco para que el suelo se abriera y dejara pasar a un buen número de elementales formados de roca y lava. En el aire, los cazadores disparaban a los druidas de la flama que llegaban convertidos en aves, así como a unas criaturas que no habían visto jamás: aves de fuego, de alas inmensas y rodeadas de armaduras. A la distancia, las flechas fueron inútiles contra ellas pues, a excepción de la cabeza y parte del busto, todo era fuego. Tuvieron que hacer grandes esfuerzos para poder evitar los ataques de esas criaturas mientras mataban a los druidas convertidos en pájaros.

En tierra las cosas eran mantenidas a raya, y pese a la superioridad numérica los guerreros lograron destruir a muchos de los elementales gracias a su experiencia, y de a poco éstas fueron empujadas por el portal. El poder y la ligereza de mi patrona eran inigualables, y el polvo de carbón en su rostro y en el de sus semejantes a su alrededor atestiguaba el ícono de fortaleza que representaba al escuadrón.

Faltaba poco para que terminaran de limpiar el aire, pues la puntería de los arqueros los dejaba atinar en los lugares débiles de las aves y los ya pocos druidas que quedaban con vida y que no habían escapado. Perle levantó el arco en señal de victoria, pero creo que no se dio cuenta de lo que vino por detrás.

Era una de las aves, pero el tamaño era extremadamente superior. Las alas despedían fuego al batirse y de ellas caían plumas de lava que derritieron a un par de los guerreros combatientes en tierra que tuvieron la mala fortuna de recibirlas. La armadura era muy similar a las de las otras aves, con la diferencia que la cabeza parecía más la de un dragón que la de un ave misma. La velocidad con la que todo ocurrió dio cuenta de lo veloz que podía ser la criatura.

Cuando a Perle le dijeron que mirara para atrás ya era demasiado tarde. La criatura la había embestido en el aire. La vimos caer desde las alturas sobre su hipogrifo muerto que de no haber estado ahí no hubiese podido amortiguar levemente la caída. Fue ahí donde vimos lo horrible.

El ave inmensa se había abalanzado sobre los guerreros en tierra y había tomado en sus garras a varios de ellos, junto con mi patrona. Pudimos escuchar los quejidos de lucha que hacían desde el cielo para tratar de zafarse, pero el ave los tenía fuertemente apretados. En un giro inesperado, y mientras que algunos de los aventureros y druidas que iban en el grupo corrieron para ver si Perle estaba bien, la criatura se abalanzó en la tierra, chocando con ella a propósito para hacer que se abriera en una vorágine de fuego y magma.

El ave se había sumergido por completo dentro de la amplia grieta que dejó al caer, llevandose a la dama Ilya y al resto de los guerreros al fondo del pozo, y luego despegó para atravesar el portal dejando a sus presas sumergidas. Sorprendidos todos, solo pudimos ver como varios guerreros se fundían junto con sus armaduras tratando de salir y rescatar sus vidas pero les era imposible. Los chillidos de dolor y agonía eran ya insoportables, y creo que no solo yo tenía el estómago apretado.

Sentimos unos gritos a lo lejos. Los aventureros habían logrado despertar a Perle. Ellos me dijeron después que estaba muy herida, pero sin fracturas de ningún tipo. La tenían afirmada como podían, pues luchaba contra sus compañeros ahora. Había visto a su superior, a su hermana, sumergida en el magma y quería ir a rescatarla como fuese. No se con qué fuerza lo hizo, pero en su lucha por liberarse logró botar a dos de los que la mantenían firme. Los otros no tuvieron la fuerza suficiente para seguirla manteniendo y tuvieron que dejarla ir. Todos corrimos con ella para tratar de detenerla, pero ella fue más rápida.

No se con qué energía pudo hacer esto, pero Perle se detuvo frente al pozo y se abalanzó a la orilla, tratando de tomar con sus propias manos las manos de lo que quedaba de su hermana sin éxito. El calor del magma le quemaba su piel, pero no le importaba. Ella quería alcanzar la palma de Ilya para sacarla, pero se hundía cada vez más por el peso de la resistente armadura, hasta el punto de no poder alcanzarla.

No pudimos creer lo que sucedió. Ella misma, sin importarle su propio bienestar ni su propia vida, se acercó más al pozo, sumergiendo rápidamente su brazo derecho entero en la lava misma. El dolor para nosotros hubiese sido insoportable si alguno hubiese tenido la osadía -o la locura- de hacerlo, pero ella luchó. Las lágrimas corrían por sus mejillas por la tortura del fuego, y sus gritos de dolor se escuchaban incluso a lo lejos. Gritó de repente unas palabras en darnassiano que no pude entender, pero que me tradujeron después como “¡No te dejaré ir, hermana!”.

Más que un grito fue un aullido de dolor y esfuerzo. La vimos levantarse lentamente, como si hubiese tomado algo pesado y lo levantase, pero fue solo una ilusión. El guante que apenas protegía la piel de mi patrona se soltó y tras resbalar la sargento, con su armadura fundida contra la piel, cayó violentamente en la laguna de fuego, perdiéndose para siempre entre los gritos desesperados ahogados por el líquido rojo hirviendo.

Lo único que la cazadora alcanzó a rescatar fue el anillo que su hermana llevaba en el dedo.

Perlé levantó la cabeza finalmente, miró directamente al portal con brillantes ojos dorados húmedos en llanto e iluminados como si dentro de ella ardiese una explosión. El rostro nos amedrentó: la furia la consumía en todas sus facciones, y el grito de ira desatada hizo que los enemigos se amedrentaran y volviesen al portal. Con su extremidad aún ardiendo se abalanzó hacia los druidas que escapaban, partiendo a varios de ellos en partes y atravesándolos con el iracundo poder del fuego que la dominaba. Se había vuelto un avatar de la venganza, pero estaba sola en su batalla. Varios enemigos, incluyendo la criatura que sumergió a Ilya en el pozo, lograron escapar a través del portal, suertudos de no haber sufrido una muerte merecida.

Entre varios tuvieron que detenerla. Uno de los druidas que nos acompañaba ató lianas vivas a su alrededor, y ella las quemó tratando de escapar para seguir la persecución. Se podía sentir lo desgarrado que estaba su corazón cuando les gritaba a sus compañeros que la soltaran para matarlos a todos. Las lianas terminaron siendo más fuertes, y la encerraron en un capullo desde el que se escucharon gritos de ira y dolor hasta que la lograron dormir de vuelta en Monte Hyjal.

No puedo escribir más. La pena está cerca y no quiero que mi relato se vea afectado por ella.

 

 

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Es hasta aquí donde llega el relato que he podido ordenar y transcribir hasta ahora. El libro está en muy malas condiciones, y los recursos con los que cuento para poder realizar mi trabajo se reducen gracias a las demandas de la guerra. Sin embargo, aquellos que me han ayudado han pasado la voz de la historia. Si esto es verídico, seguramente será un relato digno de contar a través de las generaciones.

¿Es éste el sacrificio mayor que podemos hacer para salvar a quienes amamos? Seguramente muchos la pasaron por demente cuando supieron su historia, pero dudo que ellos hubiesen hecho lo mismo por un ser querido.

Es por mantener eso por lo que todos luchamos.

Lamuh
Druida y Recopilador del Circulo Cenarion

 

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Continúa en la Parte 2.